La renuncia de Benedicto XVI a su pontificado es un acto de sensatez que recuerda que la labor del papa es más de gobierno de que sacrificio o santidad, opina Alberto Athié.
El futuro del Papa aún se encuentra en análisis ya que, a pesar de sus logros al frente de la Iglesia católica, muchos problemas, como el de la pederastia, quedaron pendientes, lo cual reveló un profundo encubrimiento institucional en todos sus niveles.

