28 de Febrero de 2010
Nos quedamos secos

Foto: EFE

Mauricio Torres

Sed, desolación, tristeza. Eso provoca esta imagen de la localidad de Pingba, situada en la provincia de Guizhou, en el sur de China.

Las autoridades dicen que la una sequía inusual en Guizhou y Yunnan ha dejado a 7.5 millones de habitantes sin agua potable, un problema que aqueja no sólo a esta región del país asiático sino que se extiende en los cinco continentes.

Naciones Unidas ha alertado que para 2017 alrededor de 70% de la población mundial —4,500 millones de personas— enfrentará dificultades para acceder al agua potable. A ese horizonte nos han conducido la explosión demográfica, el crecimiento de las ciudades, la explotación desmedida de recursos naturales y la contaminación. En resumen, las manos del ser humano. Nuestras manos.

Aceptar nuestra responsabilidad en el deterioro ambiental  es el primer requisito para comenzar a detenerlo. Entender que la vida no prospera donde no hay agua y actuar para cuidarla son los pasos siguientes para luchar por nuestra propia supervivencia.

27 de Febrero de 2010
Una gota contra un infierno

Foto: Notimex

Juan Pablo Mayorga  

¿Qué hacer cuando la fatalidad es inminente y el fracaso parece inevitable? 

Poco es mejor que nada cuando se trata de salvar algo valioso, como la vida o el patrimonio. 

Esto lleva a pensar el hombre en la imagen, que busca detener con un chorro de agua el incendio de su comunidad en el pueblo de Sri Pandan, en Malasia. 

Su mirada tensa y el sudor que escurre por su cara evidencian la magnitud de una lucha que, tal vez, sabe perdida. 

¿Acaso los esfuerzos son inútiles cuando las circunstancias son apabullantes? ¿Acaso no sirven de nada las patadas del ahogado o el condenado a muerte no debería disfrutar su última comida? 

Si Alejandro Magno, Mahatma Gandhi o Emiliano Zapata hubieran respondido afirmativamente a estas interrogantes, tal vez hoy no conoceríamos sus nombres. 

La actitud del malayo que lucha contra las llamaradas evoca la determinación que, a lo largo de la historia, ha dado el triunfo a muchas causas que parecían perdidas. 

En ese estado de ánimo es que vienen a la mente las palabras del líder británico Winston Chuchill, cuando advertía a los ingleses sobre la dureza de la guerra:  “Si estás atravesando el Infierno… continúa haciéndolo”.

26 de Febrero de 2010
El gorila más raro del mundo

Foto: Dan Bucknell

Christian Purefoy

CROSS RIVERS (CNN) En esta apartada zona de Nigeria, los teléfonos celulares no tienen señal y al día sólo hay unas horas de electricidad.

Buscamos al gorila más raro del mundo, el mismo que se encuentra en mayor peligro de extinción. Es el gorila de Cross Rivers, de los que en los bosques lluviosos de Nigeria y Camerún quedan sólo unos 300 ejemplares, y en las montañas Mbe —a donde nos dirigimos—, alrededor de 30.

Un guía advierte: “Antes solíamos escuchar el gruñido de los gorilas desde el pueblo, pero eso ya no sucede”.

Los gorilas viven bajo la amenaza de los cazadores, que venden su carne a los mercados de la localidad. El difícil acceso a las montañas y a lo más espeso del bosque es de los pocos factores que han salvado a estos animales de la desaparición.

Los guías que nos conducen son ex cazadores que, arrepentidos, se han convertido en protectores de los gorilas. Las nueve comunidades locales han intentado resguardarlos y para hacerlo incluso han solicitado el apoyo del gobierno, sin obtener mucho éxito.

Nos adentramos en el bosque. Ahí aparecen los signos de vida: ramas dobladas y hojas acomodadas en el suelo en la forma de una pequeña cama. Se trata del nido de un gorila de sólo dos o tres semanas de edad.

Fue lo único que vimos. En nuestro viaje no hallamos gorilas de Cross Rivers, sino lo mucho que éstos temen a los humanos. Observamos que permanecen escondidos para aumentar sus oportunidades de sobrevivir.

25 de Febrero de 2010
En las entrañas de la ciudad

Foto:  Alexey Ilinsky

Daniel Maldonado 

Cerca de la ciudad de Samara, en el suroeste de Rusia, un grupo de jóvenes se adentra en los antiguos túneles del desagüe construidos durante la época comunista. El único fin de estos muchachos es pisar ese lugar. Se denominan exploradores urbanos.

La “exploración urbana”, también llamada “infiltración” y “urbex”, se define como la inspección de lugares inaccesibles dentro de áreas urbanas o zonas industriales. Desagües, edificaciones abandonadas, túneles sin acceso al público, estaciones de trenes de carga, entre otros, son los lugares preferidos de los exploradores urbanos.

Es una actividad de alto riesgo. Quien la practica corre peligro físico por las condiciones del lugar, ya que puede enfrentarse con construcciones endebles, posibles desprendimientos de concreto, animales o vagabundos agresivos. Además, el explorador urbano puede ser arrestado y castigado por allanamiento si las autoridades consideran ilegal el ingreso a estos sitios.

Antes de la llegada de Internet, esta era una actividad solitaria pues no había espacios dedicados a su discusión o promoción. Eso ha cambiado gracias a la evolución de las comunicaciones, que permite la creación de foros que difunden la exploración urbana, una práctica peligrosa e ilícita en algunos casos, pero de creciente popularidad.

24 de Febrero de 2010
Amistades de invierno

Foto: Getty Images

Mauricio Torres

Muñecos de nieve se apoderan de Moscú. Aparecen en la capital de Rusia cada invierno, cuando la temperatura desciende por debajo de los 20 grados Celsius y la gente sale a las calles a darles vida.

Desde finales de enero este grupo de gélidas figuras habita la plaza ubicada frente al teatro musical Natalia Stats, en el centro moscovita.

La mente que los concibió es la del artista Slava Polunin. Cofundador del famoso Cirque du Soleil y considerado “el mejor payaso del mundo”, promueve su más reciente obra, la célebre Snow Show, a través de esta instalación.

Polunin, quien inspira su actuación en Charles Chaplin y Marcel Marceau, cuenta historias y provoca risas jugando con pelotas, agua y, claro, nieve.

Con sus espectáculos busca despertar en los niños el gusto por el teatro. Con ellos nos recuerda que el frío no nos molesta cuando estamos de buen humor.

23 de Febrero de 2010
Invadidos por soldados de seis patas

Foto: EFE

Mauricio Torres

Hormigas gigantes nos han invadido. Caminan entre nosotros. Trepan por las paredes. Su presencia parece amenazar con quitarnos nuestro lugar como habitantes de la ciudad.

No, no se trata de una pesadilla. Tampoco es el montaje de una película de terror o de ciencia ficción. Lo que vemos es real.

Esa realidad, sin embargo, es menos espeluznante de lo que pudiera aparentar.

La imagen retrata el edificio del Congreso de Colombia, que el 16 de febrero fue cubierto con 1,300 hormigas de 95 centímetros elaboradas por el escultor Rafael Gomezbarros.

Con su obra, el artista busca crear un “proyecto liberador de conciencias” que invite a las personas a reflexionar sobre temas como la naturaleza y la migración. Y logra, de entrada, romper con la monotonía del panorama que estamos acostumbrados a apreciar.

22 de Febrero de 2010
Estos locos que ves

Foto: EFE

Mauricio Torres

El corredor Emil Zatopek, conocido como “la locomotora checa”, alguna vez dijo: “Si quieres ganar una carrera, corre 100 metros; si quieres ganar una experiencia, corre una maratón”.

Zatopek sabía de lo que hablaba. Es el único fondista que en unos Juegos Olímpicos, los de Helsinki 1952, ganó el oro en las competencias de 5,000 y 10,000 metros, así como en el maratón.

Para algunos Zatopek sería una especie de loco, alguien lo suficientemente fuera de sus cabales como para someterse a pruebas físicas tan extenuantes.

Entonces, si locura es correr grandes distancias, imaginemos hacerlo bajo temperaturas que alcanzan los 55 grados Celsius, como lo hicieron estos hombres que el lunes participaron en la décima edición del Maratón del Sahara en la que triunfó el español Jon Salvador.

¿Cuál es el afán de correr 42 kilómetros en pleno desierto y bajo el rayo del sol?

Tal vez la bolsa que acompaña ese premio tiene muchos ceros. Quizá sea una excentricidad. Pudiera ser  también, como decía Zatopek, la intención de vivir una experiencia extrema.

Es posible, sin embargo, que sólo sea el mero deseo de retar al cuerpo.

21 de Febrero de 2010
Una ciudad de plástico

Foto: Reuters

Mauricio Torres

Cuarenta días han pasado desde el sismo que sacudió Haití.

Puerto Príncipe, la capital del país caribeño, fue la zona más afectada. Alrededor de 70% de los edificios —entre ellos el palacio presidencial y la Asamblea Nacional— resultó destruido.

Tres millones de damnificados se han acomodado en campamentos en los que vemos otra evidencia de la devastación, de la miseria. Se trata de conjuntos de casas levantadas con lo que se tiene a la mano o con los materiales que la ayuda humanitaria hace llegar a la nación más pobre del continente americano. Son, en esencia, ciudades de plástico.

Naciones Unidas afirma que el mundo ha respondido con creces a la petición de apoyo financiero para Haití. Hasta el momento la ONU ha recaudado 620 millones de dólares, superando los 577 solicitados originalmente, y ahora pide 1,441. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), sin embargo, sostiene que se requieren 14,000 para reconstruir el país y Canadá estima que este proceso tomará no menos de 10 años.

¿Basta una década para revertir cientos de años de pobreza?

Categorías: Mundo, Sociedad
   

20 de Febrero de 2010
El paso del tiempo

Foto: Cuartoscuro

Mauricio Torres

Famosa es la frase: el tiempo es relativo.

Sentimos que avanza con lentitud en momentos desagradables, incómodos o de aburrimiento. De ahí que en esas circunstancias pensemos en buscar posibles salidas como aquella que dicta que al mal paso hay que darle prisa.

Por el contrario, decimos que el tiempo vuela cuando uno se divierte. La fugacidad juega con nosotros cuando, metidos entre las cálidas cobijas y a punto de iniciar el día, nos regalamos cinco minutos más de sueño que se convierten en una hora, e igualmente nos vence cuando tenemos mucho trabajo por hacer y nuestros esfuerzos por estirar los minutos se revelan insuficientes.

El tiempo suele regatearnos los instantes de descanso, de diversión, de placer. Prueba de ello está en la canción “El reloj”, de Roberto Cantoral, en la que pide a éste detener su camino y hacer la noche perpetua para que amada no se aparte de él.

Inasible, caprichoso, efímero, el tiempo es para algunos no más que una ilusión. Para otros es un yugo que pesa sobre nosotros, un factor que determina nuestras vidas. No obstante, también es un potencial aliado, un elemento que bien manejado nos brinda grandes ventajas.

Si el tiempo es oro, en vez de pelearnos con él, nos conviene aprender a hacernos sus amigos.

Categorías: Sociedad
   

19 de Febrero de 2010
La vida en dos ruedas

Foto: Stock.XCHNG

Juan Pablo Mayorga

Nada como andar en bicicleta. Sentir en el rostro el rayo tibio del sol y percibir los aromas de la ciudad: la panadería, la florería o la cafetería. En las noches bulliciosas, contemplar el ambiente de bares y restaurantes.

En fin, conocer rodada a rodada cada calle, tope o bache y apreciar nuestro entorno como de ninguna otra forma es posible.

Si bien es difícil conciliar el uso de la bici con la velocidad y el hacinamiento de varias ciudades de México, los beneficios valen la pena.

A diferencia de otros vehículos, este viejo invento provee más que un medio de transporte. Además de divertir, conservar la buena salud y ayudar al ahorro, la bicicleta da pequeños e inigualables gustos: llevar a alguien en los “diablitos”, sonar su campanita para saludar a alguien o rebasar en el semáforo a un auto deportivo.

Cuando se puede llegar tan lejos como las piernas lo permiten, también se puede alcanzar otro nivel de conciencia sobre las capacidades personales.

Por ejemplo, levantarse temprano o comenzar una dieta pueden volverse metas más realizables después de soportar varias calles en bicicleta con tránsito inclemente.

Montar la vida en dos ruedas trae como consecuencia conocer un mundo paralelo y fascinante. Ahí los vecinos son el panadero, el lechero o el afilador.

También se ignoran palabras como “gasolina” y “tenencia” y, por qué no decirlo, aparecen raspones y moretones.

Si hiciéramos caso a aquella vieja canción que insiste en ver la vida como una piedra rodante, cabe decir que andar en bicicleta es otro rodar.

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