

Fotos: Getty Images y Museo de Historia Natural de Londres
Matthew Knight
LONDRES (CNN) Menos exploradas que la superficie de la luna, las más hondas profundidades de los océanos son hogar de algunas de las criaturas de aspecto más bizarro de la Tierra.
El fondo, una nueva exhibición montada en el Museo de Historia Natural de Londres (NHM, por sus siglas en inglés), saca a la luz a algunas de ellas a fin de mostrar la extraordinaria biodiversidad que se mueve a 11,000 metros por debajo de las olas.
Gigantes como el cangrejo araña japonés, con patas que se extienden cuatro metros, comparten las profundidades con pequeñas criaturas como el ‘mandíbula floja luminoso’ —un pez con visión binocular—, que no sólo disloca su cabeza para atrapar a sus presas sino que también es capaz de emitir una luz entre roja y verde-azul.
Alex Gaffikin, responsable de la exhibición en el NHM, dijo a CNN: “Es el Año Internacional de la Biodiversidad y queríamos una muestra que destacara algún aspecto de ello”.
En el centro de la exposición está el esqueleto de un cachalote nunca antes expuesto. El despliegue cuenta la historia de cómo otros animales marinos se benefician de su fallecimiento —en algunos casos hasta 50 años después— a medida que desciende al piso oceánico.
Gaffikin dijo que el cadáver de una ballena tarda unas dos horas en llegar hasta el fondo del mar. En su trayecto, su carne sirve de alimento a tiburones y otros peces carroñeros.
Una vez que toda la carne ha sido devorada, incluso los huesos proveen de comida al ‘gusano de flor come huesos’ (Osedax mucofloris). Esta criatura, de dos milímetros de largo, se alimenta del aceite del esqueleto de la ballena años después de que ésta muere.
Las secciones más profundas de los océanos, como la Fosa de las Marianas en el Océano Pacífico, son frías y oscuras. Y con presiones 1,000 veces mayores a las terrestres, es impresionante que la vida se desarrolle en un clima tan inhóspito.
Pero, como demuestra la exhibición, así lo hace.
Medusas de 30 metros de diámetro —el depredador más exitoso del fondo oceánico, de acuerdo con la exhibición— o percas naranjas que viven hasta 150 años habitan en los fondos marinos, paraísos de la biodiversidad.
Uno de los más raros y espeluznantes peces de la exposición es el pez abisal (Anoplogaster cornuta). Se trata de un activo y fiero depredador que nada a profundidades de 2,000 metros y se alimenta principalmente de crustáceos, explicó James Maclaine, curador de peces en el NHM.
“Los mares profundos son parte de un ecosistema más amplio y está en peligro debido al cambio climático, la acidificación y la contaminación del agua”, dijo Gaffikin.
Además de sus extrañas y maravillosas exhibiciones, el NHM desarrolla una serie de actividades que permite a los visitantes tomar parte en los esfuerzos de conservación de la naturaleza.
“Como parte de la exhibición, hablamos de cómo los negocios pueden unirse a la conservación marina”, señaló Gaffikin.
El fondo incluye especímenes reales, programas interactivos y estará abierta hasta septiembre.