
Foto: EFE
Jennifer Juárez
Un aire mágico envuelve los bosques mexicanos entre octubre y marzo. En esos meses, millones de mariposas vuelan 4,000 kilómetros desde Estados Unidos y Canadá hasta los bosques mexicanos para aparearse. Durante esa época, la tierra luce los colores propios del otoño: el amarillo, el rojo, el café. Tonos que se combinan con el manto tupido del lucido insecto, que se posa sobre las ramas y las hojas de los oyameles.
Entre siete y 20 millones de mariposas monarcas otorgan al paisaje de gran belleza, que atrae a cientos de mexicanos y turistas de todo el mundo cada año.
La Reserva de la Biósfera de la mariposa monarca, en Michoacán y Estado de México, fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad en 2008.



