
Foto: SXC
Adrián Ledezma
Este monolito es uno de los más grandes que se hayan descubierto en Mesoamérica. La astronomía, agricultura y religión de la civilización Mexica se rigió por los símbolos tallados en esta inmensa piedra.
Tan importante para ellos como para nosotros lo es el calendario gregoriano, los aztecas rendían culto a deidades como Tláloc o Huitzilopochtli, durante los 18 meses que formaban su año.
Tras la colonización española, fue enterrado y permaneció bajo la plancha del Zócalo hasta finales del siglo XVIII, cuando fue descubierto.
En la actualidad se encuentra en la sala Mexica del Museo de Antropología de la Ciudad de México, y quienes hemos estado frente a ella quedamos impresionados no sólo por su tamaño, sino también por la precisión de los tallados que influyeron en la vida diaria de toda una civilización.
Erróneamente la hemos llamado Calendario Azteca, pero su verdadero nombre es Piedra del Sol. Y aunque ya no rige el ritmo de vida de la sociedad mexicana, es una clara representación y símbolo de nuestro país.
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