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Mauricio Torres
Rafael Nadal comprueba que el trofeo es real.
De esa manera parece cerciorarse de que ha terminado la pesadilla que vivió a finales de 2009 y principios de 2010, periodo en el que sufrió bajas de juego y lesiones que incluso le obligaron a retirarse del Abierto de Australia.
Ahora ha vuelto al camino del triunfo. Este domingo, el tenista español de 23 años venció a su compatriota David Ferrer en la final del Masters 1000 celebrado en Roma, Italia, con lo que se consolidó en el tercer lugar de la lista de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP), detrás del suizo Roger Federer y del serbio Novak Djokovic.
Según la página de la ATP, gracias a esa victoria igualó el récord de 17 campeonatos Masters en manos del estadounidense Andre Agassi, ya retirado.
Así, Nadal tiene el resto de 2010 para intentar hacer historia al romper esa marca y recuperar la hegemonía del tenis mundial que hoy ocupa Federer.
Por lo pronto, su siguiente compromiso está en el torneo Grand Slam de Roland Garros, en Francia, que inicia el 23 de mayo. Ahí tendrá la oportunidad de confirmar que su paso es sólido y que la pesadilla de los tropiezos quedó atrás.