
Foto: AFP
Mauricio Torres
Estos tigres no eran tres, ni estaban tristes, ni tragaban trigo en un trigal.
Eran cinco aficionados que, con una réplica de la copa de la FIFA, festejaban el pase de Holanda a la final del Mundial de Sudáfrica 2010.
La Naranja Mecánica, aquella que cobró fama en la década de 1970, cuando llegó a dos finales consecutivas pero no logró coronarse, está de vuelta en el más esperado juego del torneo.
Para cumplir el anhelo de ganar su primer título mundial, el país tiene puestas sus esperanzas en una escuadra que lleva marca perfecta en la competencia: seis victorias en seis encuentros.
Inspirada en esa racha ganadora, esta generación dirigida por Bert van Marwijk está ansiosa de concretar esa meta que ha escapado al equipo en dos ocasiones.
Robben, Sneijder, Van Bronkhorst y compañía quieren que Sudáfrica se pinte de naranja.













