
Texto: John Vause
Después de años de vivir en la esfera pública, con cientos de miles de admiradores, entre contratos de patrocinadores, una casa de un millón de dólares y con docenas de personas disponibles para atender sus necesidades, Tai Shan, un panda nacido en Estados Unidos, logró tener una vida mucho más tranquila.
Durante más de cuatro años fue una estrella en el zoológico nacional de Washington. Era el único panda gigante nacido en las instalaciones del parque, donde también vivió su infancia y se convirtió en un amante de las multitudes.
Pero ahora, Tai Shan está lejos de los reflectores puese trasladado al Centro de Investigación de Pandas Bifeng Gorge de Ya’an en la provincia china de Sichuan.
Antes, cuando vivía en Estados Unidos, comía pasteles de cumpleaños, peras y papas dulcemente cocidas, ahora la fiesta terminó. Las autoridades de su nuevo hogar creen que no debe tener una dieta especial e insisten en que el bambú es el mejor alimento.
“Parece que tiene muy buen espíritu y muy buen apetito. Come entre 10 a 20 kilogramos de bambú al día. También hace mucho ejercicio”, dice Dong Chao, el entrenador de Tai Shan.

En Bifeng Gorge, Tai Shan es uno de los noventa pandas. Mientras los turistas pasean, es claro que Tai Shan es sólo uno más.
La historia de este panda es muy parecida a la de Alex, el león en la película Madagascar, cuando deja el zoológico de Nueva York. Pero Tai Shan no está solo, lo acompaña una vecina de tres años, Fu Long, que nació en Austria y también fue enviada a China este año.
“Pusimos a otros pandas de la misma edad a vivir con él para que no esté solo”, dijo Tang. “Queremos que en un tiempo elija a una pareja que le agrade y que en un tiempo contribuya a la reproducción de la especie”.
Con sólo 1,600 pandas gigantes en el mundo, aumenta la presión para que Tai Shan se convierta en papá, pero eso no pasará hasta que tenga seis o siete años. Mientras tanto, con sólo unas horas de haber llegado a su nuevo hogar, rompió un récord al conseguir un contrato con un patrocinador chino que le pagó 150,000 dólares más costos por alimentación, cuidados médicos y otros gastos, por ser parte de su marca.
Al final, Tai Shan deberá aprender a vivir lejos de los paparazzi de Estados Unidos.