10 de agosto de 2010
¡Viva!… ¿España?

Foto: Mexsport

Jennifer Juárez

El 16 de septiembre de 1810, el sacerdote Miguel Hidalgo gritó “¡Viva el Rey Fernando VII!”, “¡Viva la Virgen Santísima de Guadalupe!” y “¡Muera el mal gobierno!”.

Esa fecha se recuerda como el inicio de la Independencia de México (aunque embellecido por el mito de que gritó ¡Viva México!), cuyo bicentenario celebraremos el mes próximo con bombo y platillo.

Pero no sin antes enfrentar al fantasma de nuestra conquista y gobierno, que duró más de tres siglos bajo el reinado español… en la cancha, claro.

¿Gritaremos este miércoles: “Viva México”? ¿Habrá quien se atreva a lanzar un “Viva España”? ¿O sólo servirá el partido para que los padres de familia digan que “siempre (desde hace 500 años) es lo mismo” si vencen los españoles o para decir que ahora “sí se puede”, si lo hace la Selección Mexicana?

De cualquier manera, el trofeo que los ganadores se llevarán a casa, presentado hoy por la Federación Mexicana de Futbol, de alguna manera es símbolo de la reconciliación (o la revancha) de México con la Madre Patria… ¡al menos en la cancha!

Consulta nuestro especial del Bicentenario.

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25 de mayo de 2010
México lindo y soñador

Foto: MexSport

Adrián Ledezma

“¿A qué le tiras cuando sueñas, mexicano?”, dice el verso de una canción popular. ¿A hacerte rico en loterías con un millón? ¿A que tu selección gane el Mundial de Futbol?

México sueña, grita, se emociona… y al final del partido se decepciona. Así ocurrió el lunes, cuando el equipo tricolor perdió otra vez ante Inglaterra con un marcador final de 3 a 1.

Será esta misma la selección que juegue el primer partido del Mundial contra el anfitrión, Sudáfrica. Y aunque analistas deportivos e intelectuales han pronosticado que el equipo mexicano no llegará ni a cuartos de final, la afición tiene —como cada cuatro años— la esperanza de que México llegue a la final, y por qué no, traiga la Copa del Mundo a casa.

Desde la tribuna los mexicanos gritan, ordenan, mientan madres, ríen y algunos hasta lloran. Dicen que es la pasión del futbol.

En un México que busca solución al crimen y la violencia, el futbol se convierte en una salida temporal a la crisis económica y social que se ha vivido en el país en los últimos años.

Quizá gritar, en el estadio o frente a la pantalla, sea la forma en la que las personas liberan frustraciones personales, deportivas y hasta nacionales.

Y aunque al ver perder al tricolor vuelven a la realidad de sus vidas y de su país, queda el sueño de que mañana sí ganarán. Un sueño que no muere, ni morirá.

09 de mayo de 2010
El gran solitario de la cancha

Foto: Reuters

Mauricio Torres

En el deporte, algunas fallas trascienden tanto como los aciertos. O incluso más.

Pienso en los errores en el futbol, algunos de los cuales han quedado grabados en la memoria colectiva. El brasileño Pelé, quien disputa junto con el argentino Diego Armando Maradona el título honorífico de mejor futbolista de la historia, tuvo uno de esos yerros.

En el Mundial de México 1970, en un partido contra Uruguay, Pelé encaró al portero, lo burló sin tocar el balón y, con el arco libre, cruzó demasiado su disparo y falló un gol casi cantado. Al final, sin embargo, su equipo no sólo ganó ese juego sino que a la postre se coronó campeón del mundo.

Otros futbolistas han corrido con menos suerte. En la final de la copa de Estados Unidos 1994, el italiano Roberto Baggio erró el último tiro de la tanda de penales, con lo que su selección perdió el trofeo de la FIFA frente a Brasil. Baggio, quien había sido uno de los mejores jugadores de la competencia, lloró la falla que lo separó de la gloria mundialista.

La final del último Mundial, el de Alemania 2006, también se decidió en penales. David Trezeguet falló por los franceses y abrió la puerta para que Italia se erigiera campeón. Minutos antes, además, el astro y símbolo francés Zinedine Zidane agredió al italiano Marco Materazzi, por lo que fue expulsado y con ello probablemente hizo mella en el ánimo de sus compañeros de cara a la definición del encuentro desde los 11 pasos.

Autogoles, jugadas fallidas, expulsiones. Para aficionados y cronistas todos estos errores son parte del balompié, un ingrediente que da ‘sabor’ al juego.  Para quien los comete, ese sabor –amargo como la hiel– va acompañado de una sensación: la de ser, al mismo tiempo, la persona más observada y más solitaria sobre el campo.

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