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Mauricio Torres
Antony Gromley logró que su arte llamara la atención.
Desde el pasado 26 de marzo, según han informado varios medios de comunicación, la policía de Nueva York ha recibido llamadas que reportan la aparente presencia de personas que intentan suicidarse lanzándose de edificios.
La alarma, sin embargo, no fue causada por individuos que buscaran quitarse la vida, sino por los trabajos que componen una de las más recientes exhibiciones del artista británico, “Event Horizon” (“Evento horizonte”).
Se trata de 31 esculturas de tamaño real, réplicas de Gromley, fabricadas en acero y fibra de vidrio. Colocadas en banquetas y en los techos de edificios ubicados alrededor del Madison Square Park, estarán a la vista hasta el próximo 10 de agosto.
De acuerdo con su página oficial, durante 25 años el artista londinense nacido en 1950 ha intentado revitalizar la imagen humana “a través de una investigación radical del cuerpo como lugar de memoria y transformación”.
A lo largo de su exploración, Gromley se ha utilizado a sí mismo “como tema, herramienta y material”, a fin de reflexionar en torno a la condición de los seres humanos.
Autor de instalaciones montadas en Reino Unido, Irlanda, Alemania y Estados Unidos, con “Event Horizon” espera animar a las personas a mirar en derredor suyo y, “quizá, revalorizar su posición en el mundo”.