29 de septiembre de 2010
Gritos mudos

Foto: AFP

Jennifer Juárez

Once personas siguen desaparecidas tras el deslave de un cerro en la comunidad de Santa Maria Tlahuitoltepec, Oaxaca, que sepultó más de una docena de viviendas.

En primer plano: Cejas contraídas en angustia e incredulidad; ojos a punto de llorar de sufrimiento; boca tapada que grita sorpresa y desamparo.

Una imagen que dice más que mil palabras.

16 de agosto de 2010
Hidalgo, pretexto para el arte

Foto: Cuartoscuro

Jennifer Juárez

El voyeurismo es disfrutar de la contemplación de actitudes íntimas o eróticas de otras personas, de acuerdo con la Real Academia de la Lengua Española.

Sin embargo, el punto de vista voyeurista en la fotografía se aplica, ya no solamente a la imagen obtenida furtivamente, sino también para otorgar una perspectiva distinta de un hecho.

La fotografía en general, escribió Susan Söntag en un ensayo, “como el voyeurismo sexual, es una manera de alentar, al menos tácitamente, a menudo explícitamente, la continuación de lo que esté ocurriendo. Hacer una fotografía es tener interés en las cosas tal como están, en un statu quo inmutable (al menos por el tiempo que se tarda en conseguir una “buena” imagen), ser cómplice de todo lo que vuelva interesante algo, digno de fotografiarse”.

En el caso de esta fotografía, el detalle arquitectónico del trébol se convierte en un filtro que, sin cambiar el significado de la escena, logra una llamativa composición y cumple un fin meramente estético.

Y aunque no se trate de un hecho con connotaciones “íntimas o eróticas”, el punto de vista del voyeur que mira a través de una rendija nos hace preguntarnos: ¿Qué más pasaba ahí dentro?

De esta forma, el fotógrafo aprovecha un evento oficial -el traslado de los restos óseos de la gesta insurgente de 1810 desde el Museo Nacional de Historia Castillo de Chapultepec hasta Palacio Nacional-, para producir una imagen rica en simetría y contrastes, donde luce cada uno de los elementos; desde la herrería del ‘marco’ hasta los uniformes de la guardia, las columnas y los pisos del edificio.

Consulta nuestro especial del Bicentenario.

13 de agosto de 2010
Historias tejidas, cosidas, bordadas y curtidas

Fotos: EFE

Jennifer Juárez

Para conocer nuestra historia solemos recurrir a los libros o a Internet, pero los artesanos mexicanos desde hace siglos reflejan el acontecer de los años en las paredes de las iglesias u otros edificios, en utensilios cotidianos o en telas. Una prueba de ello la podemos contemplar en los murales de lugares arqueológicos y en las construcciones e iglesias coloniales, pero también en la tradición textil.

El Museo Textil de Oaxaca expone estos días El águila voló y el nopal quedó temblando: textiles mexicanos en el Bicentenario, que reúne 45 piezas que datan de 1810 a la fecha realizadas por indígenas. Estos dejaron testimonio de la historia de la Independencia de México y de la Revolución Mexicana con ayuda de agujas, estambres, hilos, tintes.

La colección incluye Chaparrera (la primera foto), Faja de Chaquira Larga (la segunda foto) y Batalla del cerro de Cóporo en 1817 (la imagen inferior), entre otras.

Consulta nuestro especial del Bicentenario.

04 de agosto de 2010
Irene, artista plástica

Foto: José Luis Aranda

Por Rodrigo Pérez Rembao

Publicado en: LOOP

Irene Aguilar Alcántara lleva más de 50 años creando figuras de barro y pintándolas con acrílico en Ocotlán de Morelos, Oaxaca.

Empezó a los cinco, ayudándole a su mamá luego de tener que dejar la escuela para cuidar a un hermanito que acababa de nacer. “Para mí fue una gran desilusión porque a mí me gustaba leer y escribir pero pos… la vida así era. Entonces agarré el barro y me empezó a gustar.” En 1956 era imposible imaginar lo que iba a ocurrir 30 años después, cuando sus piezas fueran descubiertas por Charles “Darby” McQuade, un aficionado al folk art y dueño de Jackalope, una tienda que vende artesanías de todo el mundo y es reconocida como uno de los principales atractivos de Santa Fe, Nuevo México. Irene se ríe al recordar la cara de “el gringo” cuando le aclaró que ella modelaba cada figura con sus manos, sin necesidad de moldes. McQuade le compró 120 piezas en ese momento y a la vuelta de unos meses la llevó a Jackalope a hacer la primera de muchas demostraciones de su trabajo (desde entonces va a Santa Fe dos veces al año).

Gracias a ello, el trabajo de Irene se ha dado a conocer en todo el mundo y ahora tiene clientes en Australia, Japón, Canadá y Estados Unidos. Actualmente, Irene está nominada por parte de la Secretaría de Turismo de Oaxaca para obtener el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2010. Además, está terminando de escribir una autobiografía que el gobierno del estado podría publicar.

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