
Foto: Dante Castillo
Jennifer Juárez
Tlacotalpan, uno de los lugares más turísticos de Veracruz, fue el pueblo donde Porfirio Díaz gestó el levantamiento que lo llevó al poder por primera vez en 1876.
Pero la fama de este Tlacotalpan no es sólo política. En 1998, la UNESCO lo reconoció como Patrimonio de la Humanidad por su mezcla arquitectónica única de estilos caribeño y colonial, así como porque la ciudad “preservó su tejido urbano a un grado admirable, con calles anchas en una profusión de estilos y colores y muchos árboles en espacios públicos y privados”, publicó la institución.
Pero no se puede contar la magia de Tlacotalpan mejor de lo que lo hizo Milton Muñoz Sandoval en Tlacotalpan de mis amores: “Es recordar sus noches, sus estrellas; quién no ha suspirado en sus noches tlacoltalpeñas (…) es escuchar a lo lejos un requinto meláncolico y un canto quebrado de aguardiente, es tener en la mente el recuerdo de sus farolitos que en veces le dan un tono sepia a sus calles, como de fotografía”
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