Lisa Antillón K

Foto: Getty Images
Si bien México no es una islita del Pacífico que corre peligro de inundarse y tampoco es tan frágil como muchos países africanos, debido a sus características geográficas, socioeconómicas y demográficas, México es altamente vulnerable a los efectos del cambio climático. Veamos algunas:
- Su cercanía al Ecuador -donde pega más el sol- hace que los desiertos y pastizales se expandan hacia las tierras tropicales y subtropicales, con efectos negativos sobre la biodiversidad, la calidad de los suelos y la disponibilidad del agua.
- Aunque estar cerca del Ecuador es inevitable, no estaríamos tan expuestos si no nos dedicáramos a deforestar bosques, selvas y manglares en nombre del progreso. Estas actividades provocan erosión y pérdida de nutrientes en los suelos, afectando el rendimiento agrícola. También afecta a los asentamientos humanos cercanos, ya que la falta de vegetación impide absorber el agua de las lluvias ocasionando inundaciones y el desbordamiento de los ríos. Es justo lo que sucedió en distintas partes del país este año.
- Por si esto fuera poco, los suelos en México son vulnerables a la degradación debido a condiciones inherentes de estos, tales como el relieve y la inclinación, ya que gran parte del territorio del país es montañoso y tiene importantes pendientes, lo cual hace que, en caso de que se elimine o cambie el tipo de cubierta vegetal, se pierdan las raíces que sostienen los suelos y provoque deslaves, afectando los asentamientos humanos y los cultivos.
- El crecimiento desordenado de los asentamientos humanos en zonas de alto riesgo como laderas, barrancas y cuencas, así como la expansión horizontal de las ciudades hacia los bosques y zonas de cultivo afectan la capacidad de recarga de los mantos acuíferos y el rendimiento agrícola y aumentan las temperaturas poniendo en peligro la salud humana y animal.
- La destrucción de manglares y arrecifes aumenta nuestra vulnerabilidad, ya que funcionan como guarderías para cientos de especies acuáticas comerciales y actúan como barreras naturales que previenen la erosión, la entrada del agua salina provocada por el aumento del nivel del mar y disminuyen la fuerza de los huracanes una vez que tocan tierra.
- La acidificación de los mares debido a toda la basura y sustancias tóxicas que estamos vertiendo en ellos ha provocado la disminución de las reservas pesqueras de México, poniendo en peligro la alimentación de millones de personas que obtienen sus proteínas del mar.
Si bien el cambio climático es un fenómeno global, sus efectos pueden ser más o menos fuertes según las condiciones locales: si los gobiernos municipales, estatales y federal cuidan el medio ambiente. Está de moda echarle la culpa de todo al fantasma intangible del “cambio climático”. Es una buena forma de deslindar responsabilidades.







