La persona más anciana del mundo muere a los 116 años en EU

Publicado el  Miércoles 05 de diciembre de 2012

Foto: Guinness World Records

(05:59) La estadounidense Besse Cooper, la persona más anciana del mundo, falleció este martes a los 116 años en Monroe, Georgia.

Su hijo Sidney aseguró que su madre se encontraba con un estilista la mañana del martes, en el centro de asistencia donde había vivido durante los últimos 11 años, pero que ahí comenzó a tener problemas de respiración.

Murió más tarde en su habitación, apaciblemente, según su hijo.

Cooper era una de las únicas ocho personas registradas en haber alcanzado esa edad, según los récords Guinness. La distinción Guinness como la persona más anciana viva la logró en enero de 2011. Poco después fue desplazada a un segundo lugar cuando el jurado halló a una mujer en Brasil que era 48 días mayor, pero Maria Gomes Valentim murió en junio de 2011, a solo semanas de su aniversario 115.

La persona más longeva de la que los Guiness tienen registro fue Jeanne Louise Calment, quien murió en el sur de Francia en 1997 a los 122 años.

Besse Cooper nació en el condado de Sullivan, Tennessee, el 26 de agosto de 1896.

Antes de que las mujeres estadounidenses ganaran su derecho al voto, Besse ya apoyaba el movimiento. La maestra de entonces 24 años registró a mujeres para que votaran y habló en público sobre la importancia de tener una voz en la política.

Su hijo Sidney Cooper, de 77 años, se refirió a su madre como una mujer fuerte y determinada quien, como la maestra de escuela, podría ser estricta. Ella era justa y honesta, dijo Sidney, pero “cuando decía que algo se tenía que hacer, mejor lo hacías”.

Besse contrajo matrimonio en 1924 con Luther Cooper. Después de la muerte de su esposo en 1963, nunca se volvió a casar.

Desde la década de 1980 —que consideraba su época favorita—, Besse ocupaba su tiempo cuidando sus flores, y viendo noticias en televisión. “Era muy inteligente”, recuerda Sidney. “Amaba leer”.

A pesar de algunas complicaciones cardiacas, tenía una “maravillosa” salud, según su hijo. Besse nunca se quejó del dolor, incluso en sus últimos días.

Cuando se le preguntó por el secreto de una vida tan larga, Besse dijo a representantes del récord Guinness a principios de este año: “Me ocupo de mis propios asuntos, y no como comida chatarra”.

Le sobrevive una familia compuesta por cuatro hijos, 11 nietos, 13 bisnietos y dos tataranietos.

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