El papa Benedicto XVI expresó su “profunda aflicción” por las “inesperadas y trágicas” consecuencias del devastador terremoto de 8.9 grados de magnitud en la escala de Richter y el posterior tsunami que azotaron este viernes a Japón.
En un telegrama en nombre del pontífice enviado a la Conferencia Episcopal japonesa, el secretario de Estado vaticano, Tarcisio Bertone, transmitió la “solidaridad” de Benedicto XVI con quienes trabajan en las tareas de socorro y apoyo a los afectados por la catástrofe.
“Él reza por los muertos y, para sus familias y amigos que sufren, invoca las bendiciones divinas de la fuerza y la consolación”, indica el texto.
Más de 1,000 personas pueden haber muerto por el terremoto y el tsunami que se llevó por delante cientos de casas y vehículos en el este de Japón, dado que, según los datos del Ministerio de Defensa que refiere la agencia japonesa Kyodo, unas 1,800 viviendas en la provincia oriental de Fukushima han quedado destruidas.
Por el momento el recuento oficial habla de 133 muertos y 531 desaparecidos por el terremoto, mientras que las autoridades de la ciudad de Sendai dicen que hay entre 200 y 300 víctimas mortales por el tsunami que ha devastado esa zona costera.